17 de mayo de 2017

Maybe you can stay (PARTE IV)

Creo que fueron las dos semanas más complicadas que tuve desde mediados del año pasado. No hablar con vos me corta bien adentro y me siento un poco sola y otro tanto desterrada. No quiero pensar que esta vez si tengo razón, que vas a desaparecer, pero puede que así sea. Entonces llega tu cumpleaños. Marte 9 de mayo, y estoy emocionada de nuevo por hablarte. Te saludo temprano y hablamos con total normalidad. Hablar con vos es tan sencillo que no tengo miedo de nada. De pronto digo cosas que no le contaría a nadie, y no cuesta, no me pongo a pensar que vas a pensar que estoy loca o que la vida simplemente me golpeo lo suficiente como para terminar enloqueciendo.
Empezamos a hablar de todo eso que queremos, como si estuviera tan lejano que apenas puede verse a la distancia lo que realmente es. Estoy segura de lo que quiero, pero no se si vos lo estas. Me decís que queres verme, de nuevo, y me arrancas un sí tan convincente que hasta me sorprendo a mí misma sonriendo porque me hayas instado a re-evaluar mi decisión primera. "Enserio?" me preguntas y vuelvo a decir que sí. Te doy la dirección de mi casa y quedamos en vernos el domingo. Estoy extasiada y no es siquiera mi cumpleaños, es el tuyo, pero siento que esto es lo que necesito, que vos sos esa persona que calma mis nervios y ansiedad, haciéndome sentir un poco más normal.
Te pregunto a qué hora ibas a venir, y me decís que a la tarde. Me detengo un minuto y pienso en que quizás después de tener lo que queres de mí, no quieras quedarte a dormir conmigo, para que no crea que estas intentando comprometerte con la situación o conmigo de alguna forma. Entonces no se me ocurre otra cosa más que hacer un chiste al respecto, pero en vez de sentirte incómodo me preguntas si quiero que te quedes, a dormir, conmigo. La respuesta es sí, pero de pronto creo que la aterrada al compromiso soy yo. No se si puedo compartir tanto de mí si alcanza ni para que yo pueda tener una fracción suficiente.
Debería haber dicho que sí...porque después cambiamos de tema y a la noche ya estabas con tu familia festejando. Nunca podría haber pensado que lo que vino después de ese martes iba a ser todo eso que me hizo llorar hasta ayer cuando comprendí que todo esto fue un gran juego en el cual el único que se llevaba las de ganar, eras vos, a expensas mías. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...