A veces el pasado tiene la mala costumbre de morderte cuando menos lo esperas, te alcanza. Muchas veces lo ha hecho conmigo, por mis propios errores, por haber dado más de lo que recibo. No tengo miedo a que todo vuelva porque se que las cosas que hice fueron de lo mejor que pude dar. Ya no le temo a mi historia, es la que me hace quien soy, pero no puedo negar que la reacción de los otros, de cómo pueden tomarla me incomoda. A veces me siento a esperar, sin saber qué, sabiendo que tiene algo que ver con vos. A veces intento buscar palabras que describan correctamente lo que siento adentro, pero últimamente me cuesta conseguirlo. Es que a veces espero a que cambies de opinión sobre ciertas cosas, y otras muchas me convenzo de que prefiero que tengamos estas diferencias que a fin de cuentas son las que nos acercaron. No busco que vos seas alguien que no sos, busco encontrar el camino a aceptar las cosas como son. Espero entre canción y canción, y sin darme cuenta, solo puedo buscarte a vos, entre letra y letra, porque con vos, hasta la música se siente mejor.
Se que disfrutas sabiendo que sos el remedio para mi cuerpo, a veces simplemente lo decis sin miedo y otras veces bajas la mirada, como si fuese un arma de doble filo que tenes miedo de empuñar. Te gusta pasar tus manos por cada rincón de mí y asumir cuan mejor sos con comparación con el que estaba antes que vos, que dejo en a torpeza rompió todo lo que vivía en mi. Y es verdad, nada se compara con la forma en que me haces sentir, porque con vos siento sin pensar, porque no necesitas lastimarme para saber que puedo deshacerme por esto que tenemos. Puedo perderme en vos sabiendo que tengo un camino de regreso a mí misma, y eso es lo más tranquilizador, saber que no necesitas comerte mi corazón para saber que es tuyo. Y es por eso que me siento acá, a esperar, porque a veces es lo único que creo que puedo hacer. Esperar que funcione, que alcance con sentir que somos la mejor opción, que sos quien me hace querer mejorar la versión que tengo de mi misma.
Puedo dar mil motivos por los que vale la pena intentar. Es que te conozco, se lo que vas a decir incluso antes de que tu cabeza lo piense y tu boca se anime a decirlo, es que hay algo sobre vos y yo que me hace sentir tan bien que te miro y sólo puedo sonreír. No hace falta que maduremos el sentimiento, podemos ser siempre jóvenes en eso. Podríamos quedarnos en el sillón de mi departamento, consumiendo las horas entre tus manos y mis piernas con alguna película de excusa, tomando ese acohol que tanto te gusta, que sigue sin quemar tanto como nosotros en la piel. Podríamos acostarnos a esperar el amanecer, sólo porque tenemos el tiempo. Solo porque nos tenemos mutuamente.
Así que espero. Espero que te quedes por un minuto, y me escuches, que te quedes y me des un momento para demostrarte cuan simple pueden ser las cosas cuando no las pensas tanto. Espero que me lleves bien alto y no me invada esa maldita fobia a las alturas que nunca tuve. No voy a admitir lo que ya sabemos los dos, no hace falta. Pasé toda mi vida intentando poner en palabras cosas que a veces ni siquiera tienen sentido o explicación. Solo tenes que saber que nunca fui la mejor dejando ir, menos cuando no quiero hacerlo, así que esta vez voy a sujetarme a vos, bien fuerte. No quiero soltarte. No quiero pasar la noche sola, enrollada entre las sábanas, dejando que las horas maten lo mejor de mí cuando podes hacerlo vos. Quiero que mates lo que me mata por dentro, entre beso y beso, quiero morir de amor y que en el mejor de los casos, sea a tu lado.

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