Con todo el aire de mis pulmones consumidos, con todos mis huesos doblegados al dolor y mi corazón roto, muchas veces me arrodillé para pedirle a todos esos dioses en los que no creo que encuentres tu camino a mí porque ya había hecho lo suficiente, ya no era por mí que las cosas no sucedían, ya no era porque no lo había intentado. Llegué hasta acá porque no admitimos que lo llevamos demasiado lejos. A veces, cuando me percato de estar destruida, mientras rezo, pido que tengas misericordia con la persona que dijiste querer, conmigo, o que al menos, el cielo se apiade de mi alma.
Sigo viva muy a pesar de haber dejado mi orgullo en algún rincón, derritiéndose del amor, quemando las últimas barcas. Y supongo que no alcanzó. Lo que dolió fue haberme encontrado sola, como un día me encontraste vos, y supongo que más alla de eso es porque aunque no hayas estado conmigo, tenerte acallaba el silencio. Y se que grité con todas mis fuerzas que no te quería, pero sabes que lo hago. Lo único que quiero ahora es sentir de nuevo, aunque no haya nadie como vos. Es que soy fuerte, pero eso nunca lo viste en mí. Se que cada vez que me dedicabas una mirada me agarrabas desprevenida, con la guardia baja. Quiero decir que está mal, pero en el fondo lo que pasa es que odio que sea verdad.
Es que si insistí, fue principalmente porque me gustaba quien era cuando sonreía por vos. Y ahora que todo lo que pasó es como un espacio en negro, quisiera encontrarte en la oscuridad en la que nos perdimos y arrastrarnos hasta donde está el sol. Pero entonces estiro mi mano para alcanzarte y reconozco en mi piel las heridas que dejaste en mí...esa es la parte más difícil. Me confunde sentir algo y pensar otra cosa. Querer a alguien pero saber que tener muy en claro que no queres volver al mismo lugar en que estabas con esa persona. Porque para que algo funcione después de haber fracasado, hay que hacer algo diferente.
Me despierto con los brazos estirados, sabiendo que lo único que puedo alcanzar en este momento es el celular, y ahí estás...en la pantalla, después de lo que parece ser una eternidad, en un mensaje que no dice mucho pero que parece gritar después de tanto silencio.
Sigo viva muy a pesar de haber dejado mi orgullo en algún rincón, derritiéndose del amor, quemando las últimas barcas. Y supongo que no alcanzó. Lo que dolió fue haberme encontrado sola, como un día me encontraste vos, y supongo que más alla de eso es porque aunque no hayas estado conmigo, tenerte acallaba el silencio. Y se que grité con todas mis fuerzas que no te quería, pero sabes que lo hago. Lo único que quiero ahora es sentir de nuevo, aunque no haya nadie como vos. Es que soy fuerte, pero eso nunca lo viste en mí. Se que cada vez que me dedicabas una mirada me agarrabas desprevenida, con la guardia baja. Quiero decir que está mal, pero en el fondo lo que pasa es que odio que sea verdad.
Es que si insistí, fue principalmente porque me gustaba quien era cuando sonreía por vos. Y ahora que todo lo que pasó es como un espacio en negro, quisiera encontrarte en la oscuridad en la que nos perdimos y arrastrarnos hasta donde está el sol. Pero entonces estiro mi mano para alcanzarte y reconozco en mi piel las heridas que dejaste en mí...esa es la parte más difícil. Me confunde sentir algo y pensar otra cosa. Querer a alguien pero saber que tener muy en claro que no queres volver al mismo lugar en que estabas con esa persona. Porque para que algo funcione después de haber fracasado, hay que hacer algo diferente.
Me despierto con los brazos estirados, sabiendo que lo único que puedo alcanzar en este momento es el celular, y ahí estás...en la pantalla, después de lo que parece ser una eternidad, en un mensaje que no dice mucho pero que parece gritar después de tanto silencio.
Quisiera contarte tantas cosas pero...¿escuchas el silencio?...
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