19 de enero de 2017

Epilogue


Dice dos palabras. Cuando leo su mensaje siento como el estómago se me estruja, aunque no estoy segura de por qué, ya no se siente como ese asco que sentí hace meses, son más bien nervios. Se siente como un presagio porque no esperaba que dijera nada, después de todo nos deseamos buena vida y seguimos adelante sin decir una sola palabra. Eso hice, seguí adelante, pero de un momento a otro, comprendo la dificultad de tener que reconocer que un poco sigo sujetada al pasado. No pretendo soltarlo, ni que me suelte. Forma parte de mí. Y es por eso que le otorgo el valor que implica. Fue importante.
Siempre hablo de momentos de impacto. Momentos en que la vida u otras personas aparecen en tu vida de la nada misma, y te marcan. Él es eso, una marca que no se ve, pero que está en mi piel. Estuve cuatro meses inmersa en mi mundo, sin nombrarlo, sin pensarlo si quiera, sin saber absolutamente nada de su vida. Elegí apartarme, me pareció lo más sano, aunque no lo más conveniente.
Me limite a no revisar las redes sociales, que en el fondo fueron la principal razón por la cual todo terminó abruptamente. Es verdad que cada uno de nosotros cometió las ya conocidas equivocaciones, pero recién cuando dejé mis preguntas sin responder de lado, y lo perdoné, fue cuando dejé el pasado en donde tiene que estar, atrás. Porque de nada sirve guardar rencor y odio a alguien a quien quise mucho. No digo que no haya gente que lo haga, es sólo que no está en mí. De hecho, muchas veces pensé que podíamos incluso eventualmente ser amigos de nuevo. Ese fue el exacto momento en que lo me di cuenta de que lo perdoné en realidad, cuando de todo lo malo, rescaté lo mejor, y pensé que aún valía la pena.
Lo cierto es que estoy aprendiendo a no pensar tanto en lo que siente el otro, o en qué piensa cuando dice lo que dice u hace lo que hace. Adivinar respeto de lo ajeno sólo puede generar problemas y puede llevarte a tomar posiciones desacertadas. Pero, también me di cuenta de que tiendo a hacerlo porque hay preguntas que me guardo cuando las pienso, me quedo con la duda formando pensamientos perturbadores, y no lo digo sólo para evitar problemas minúsculos (aunque así terminen formándose problemas enormes a la larga). Me hago cargo de esto, es un defecto mío, presuponer determinadas cosas respecto de otro, cuando debería enfocarme en qué quiero yo, en qué hago yo. Supongo que estas cosas pasan porque la vida en cierto modo es caótica, y por lo tanto, las acciones que realizamos a veces también. Son desordenadas, no tienen sentido ni explicación. A veces hay que aprender a aceptarlo y dejarlo ser.
Estoy orgullosa de haber llegado hasta donde estoy. Fue un largo proceso de reconocimiento de mis propios errores, de perdonarlo y perdonarme por no haber sido lo que yo creo, la mejor versión de mi misma. A veces uno da lo que puede, o lo que tiene, y es verdad, a veces no es suficiente. Cuando nos cruzamos, creí que era fuerte, que ya estaba bien, pero no era así. Estaba dañada por razones que lo exceden a él e incluso, a mí. Pero siento que avancé, que reconociendo qué cosas están mal, pude mejorar. Es verdad que desearía haber luchado un poco más, pero también es verdad que no estaba en condiciones para hacerlo.
Ahora no le hablo porque guardo un resabio de miedo, de temor a que sus palabras me lastimen. Ya no quiero lo mismo que antes. Ya no soy la misma, aunque en esencia sea siempre esa persona que él llegó a querer. Lo extraño, porque extraño el amigo que tenía en él. Porque quizás compartimos más de lo que yo sería capaz de compartir con otra persona (o eso pienso a veces). Leí su mensaje y me di cuenta de que lo sigo queriendo, en formas distintas, pero lo hago. Y quiero decir algo, pero no se qué...
A veces siento como si estuviera entre una multitud, y justo cuando creo que no soy vista, encuentro una mirada. No pasa siempre, pero cuando pasa, me toca el alma. Él vio a través de mí, y decir que no fue importante, es mentir deliberadamente. Quizás encuentre el coraje, quizás no. Pero si lo hago, si realmente junto mi valentía y digo "hola" con la mera expectativa de recibir una respuesta que no me noquee, ya voy a estar orgullosa de mí. Orgullosa de vencer a toda voz interna que me diga "no podes". Para mi, hay personas que valen la pena. Ni mi orgullo ni mis miedos van a privarme de saber que al menos, lo intenté.

Esto va para vos, sí, VOS: la vida es corta, intentalo, tantas veces como puedas, que no hay peor fracaso que ese que se acepta cuando te das por vencido sin siquiera intentar con toda esa pasión que te llevó en primer lugar a desear lo que queres. Lo que te propongas, te lo digo, fuerte y claro, vos podes.

PODES TODO LO QUE QUERES MIENTRAS LO QUIERAS CON TODO LO QUE SOS.
Gracias por leer.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...