Desde julio soy basicamente un robot. Sonrío, río, hablo, me enojo, estoy de buen humor, todo de forma automática. Y es que a veces no estoy dentro mío, a veces simplemente me vuelvo inalcanzable hasta para mí misma. No puedo si quiera explicarlo. Intenté contárselo hasta a mi psicólogo y, vale decir que todos mis esfuerzos fueron fallidos. Recién hoy me animé a decirlo en voz alta, con una convicción que me hizo temblar un poco. No voy a decir que entre palabra y palabra no trastabille un poco, porque lo hice, incluso me largué a llorar, en un vano esfuerzo por admitir que realmente quise a alguien y que después todo lo que le siguió fue un vacío que me consumió tanto que se convirtió en alguien que me cuesta hasta nombrar. Cada vez que mi psicólogo sacó a flote el tema, yo lo frenaba antes que de pudiera seguir diciendo "por favor, no digas su nombre, hagamos como que nunca formó parte de mi vida", y me la ví muchas veces con su cara ofuscada, como intentando decir "no hace falta que lo haga, está ahí, en algunas cosas que decís". Pero para mi no era así, para mí dejó de existir, casi como si no hubiese nacido. En mi cabeza, le disparé y murió, junto con el sentimiento que le profesé durante tantos meses. O de eso me convencí, porque lo más sincero es decir que desde julio lo extraño, con todo mi corazón. Pero no fue hasta el día de hoy que dije su nombre, con mucho miedo de revivirlo, con mucho miedo de escuchar que es verdad que nunca me quiso como yo a él, y le confesé a Enrique que después de todo lo que pasó, estoy teniendo problemas para poder conectarme con las personas que me rodean. "A veces estoy en el trabajo y soy alguien que no soy yo, alguien que le cae bien a todos, pero a veces me callo y estoy en silencio y ahí es cuando vuelvo, sin que nadie se de cuenta, estoy ahí apabullada, medio dolorida...medio muerta, medio viva". le digo que para mi este año fue muy difícil, y si tengo que resumirlo en pocas palabras diría que fue una mierda, por cómo me sentí todo el tiempo, fue casi como desangrarme cuando en julio realmente comprendí que había estado queriendo a alguien que por muy cerca que haya estado, nunca iba a verme por quien soy. Enrique me mira fijo, evaluando mis palabras con una precisión a que a mi no se me da cuando pienso estas cosas de forma aleatoria, y me dice "me parece un balance muy negativo de tu parte, sobre todo por todas las cosas que conseguiste superar, pero es entendible que te sientas mal, quisiste a alguien que no podía verte" y de inmediato lo corrijo diciéndole "querrás decir que no quería verme" y él dice que "es verdad, no quería verte, podía pero no quiso, pero tu año no fue sólo eso, fijate en toda la determinación que pusiste en el trabajo y en la facultad, no tiene comparación con cómo estabas el año pasado". Se que es verdad, ya no soy quien era el año pasado, pero también es verdad que tampoco soy la chica que había en mí en abril. Se me forma un nudo en la garganta de tan sólo pensarlo, de tan sólo cerrar los ojos y pensar en cómo me sentía cuando empecé a quererlo. "No entiendo cómo es que entró en mi vida y me hizo sentir tan bien, para después arrancarmelo, recordándome que nunca estuvo en mis manos poder quererlo, para después terminar como terminó" y Enrique se encoge de hombros "son cosas que pasan, pero por favor no te olvides que nunca llegó a estar en tu vida del todo, hay personas que están ahí, presentes, aunque vos no lo entiendas". Pienso instantáneamente en un episodio, y se lo comento, ese momento en que F se sentó enfrente mío, mientras estaba guardando unas cajas, justo en ese momento en que no estaba en automático, en ese preciso instante en que era yo, callada, concentrada. "Qué hiciste?"me inquiere mi psicólogo, ansioso por escuchar que digo, y le cuento que lo miré de una forma fría y le pregunté que hacía, que él me respondió que iba a quedarse a trabajar ahí, puso música y sólo pude decirle 'bueno' para que los dos siguiéramos inmersos en nuestras tareas. En ese momento no le di importancia, pero mientras lo decía en voz alta, me di cuenta de que fue el primer momento, desde julio, en que me sentí bien, y que fue a su lado, en el único silencio del año que no me dejó cicatriz porque desde julio todo fue un espacio vacío, en blanco, asquerosa y dolorosamente silencioso. Enrique me sonrió diciendo "creo que los dos sabemos que las mayor parte de este tiempo estuviste con la persiana cerrada, sin querer ver que hay personas que te miran, y creo que F ve a través tuyo, y te incomoda, pero a veces lo que nos incomoda es algo bueno, y no importa si termina siendo tu amigo, tu amante o lo que sea, él se se acercó a vos porque quería mirarte, sos mirable ¿cuando vas a entenderlo?", termina un tanto exaltado por lo testaruda que puedo llegar a ser. Sonrío, pensando en ese momento, y en cómo me gustó que mi verdadero yo, ese que lentamente se está curando, haya presenciado ese momento en que no necesité ser nadie más, sólo yo, y que lejos de sentirme sola, me sentí mía, es que no puedo decirles cuan lindo es saber que me encontré, justo cuando alguien me buscaba.
17 de diciembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario