20 de noviembre de 2016

My secret

Escribir. Escribir para sacarlo de adentro mío, para drenar la cabeza, los pensamientos, para escurrir el corazón en la única forma que aprendí, en la mejor forma que conozco que no implica lastimar a otros con tu verdad ni a vos misma por guardarlo. Escribir para no olvidar, para que al menos una hoja recuerde los detalles de lo que el tiempo borra, de lo que el cerebro elimina para poder almacenar quizás cosas que en el hoy y ahora son más importantes para la propia supervivencia, para poder seguir adelante. Escribir también para no dejarlo ir del todo, para guardar en algunas líneas, en unas palabras sueltas el significado que tiene alguien o más bien, el recuerdo de ese alguien que desde el momento que deja tu vida se convierte en eso, una estela de quien conocías, deambulando en los pasillos de esos lugares en los que estuvieron, de esas palabras que se dijeron con la intensión de que signifiquen algo, aunque al final descubras que las palabras son sólo eso, palabras, perdidas, que se vuelan con la primera ventisca que te tome por sorpresa. Escribo para no confundir los nombres, para poder encontrar lo que cada una de esas personas me hizo sentir cuando estaban conmigo e incluso, cuando dejaron de estarlo. Escribir como pasatiempo, que no es lo mismo que escribir porque es tu profesión, tu maquina personal de hacer plata. Será por eso que nunca llegué a escribir un libro, no por la falta de oportunidad, porque las tuve, sino más bien porque escribir para mí es mucho más que un libro, es mucho más que un billete de 100. No gracias, dije, quiero escribir porque me ayuda. Escribir es mi más preciado secreto. Y todas esas veces que sentí que tenía que dejar de hacerlo, que tenía que dejar de escribir, la pase mal. Todos esos sentimientos, emociones, palabras, confesiones, te quieros guardaros, agradecimientos escondidos, el orgullo que me llevó a no decir algunas cosas, otra veces el miedo, me enloquecía. Tener todo eso adentro mío, sin poder si quiera contarle algunas cosas a mi psicólogo, que es la única persona a la que le contaría lo que sea, me quitaba el aire. Escribir hizo que conociera a personas que no hubiese conocido, con las que no me hubiera topado en el día a día, a veces las personas equivocadas, a veces las personas correctas pero el momento equivocado, pero en fin, me hizo conectar con personas, personas que quise más de lo que quería, de lo que debía, e incluso, de lo que he querido a personas que conocí toda mi vida. Escribir me hizo llorar más veces de las que puedo contar, me hizo reflexionar sobre cosas que no quería ver y otras tantas que veía y no entendía, siempre fue mi forma de procesar las ideas, y las cosas que pasaban a mi alrededor. Escribir algunas veces me alejaba de todo lo demás, y otras era la única forma que encontraba para llegar a mí cuando nadie más podía hacerlo. Escribir para mi es permitirme ser libre, extender mis alas, y volar tan alto como puedo. Escribir me permite darme cuenta cuando es tiempo para un cambio, esos momentos en que te das cuenta de que no podes seguir estando de la misma forma, que tenes que hacer algo distinto para conseguir resultados diferentes, aunque no todos ellos te hagan sonreír. Escribir es saltar al vacío, sin saber en donde vas a terminar, pero con la certeza de que sea como sea, vas a estar bien. Vas a sobrevivir, no porque vas a encontrar a alguien, sino porque vas a encontrarte a vos misma. Como yo lo hice, una y mil veces, cada vez que me pierdo, me encuentro acá. Escribiendo. Compartiendo pedacitos de mí. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...