
Cuando dejé todo como estaba, me fui con la sensación de no haber resuelto todo. Supongo que tenía esta certeza de que él valía la pena, valía la espera. Me quede para ver en derivaba todo ese cariño que parecía estar ahí, intacto más allá de todo. Pero a veces no alcanza con querer a alguien, ni tampoco con saber que es buena persona, si lo único que recibís son razones para irte, para correr lo más rápido que puedas, porque en el fondo. sabes que vas a terminar saliendo herida, que si hay una apuesta, la única que tiene algo por perder, sos vos. Estaba aterrorizada con la idea de que por todo el tiempo que lo quise, para él sólo haya significado una pieza de un juego totalmente distinto al que me apunté, al final se sentía como si sólo hubiese sido el marco de una panorámica más grande, una que me excedía y estaba lejos de poder conocer del todo. Me esforcé, como quien lo hace para que las cosas salgan bien, para conseguir la aprobación y con un poco de suerte, algún tipo de demostración afectiva voluntad. Pero todo pareciera ser en vano. Quise ser cosas que no era, sólo para que cuando me viera él encontrara un buen motivo para creer que valía la vena, como yo lo creía de él. Me olvidé de sus defectos porque estaba más concentrada en todos los míos que él siempre se ocupaba de resaltar. Si era una conjunción de todas sus palabras, era lo suficientemente fea como para que dejara las cosas como estaban, pero se quedaba. Criticaba y se quedaba. Quizás le era más fácil convencerse de que fui lo peor que le sucedió, a pensar que lo dejé por no habérsela jugado, por cagón. Los hombres de hoy en día parecen sentirse más atraídos por mujeres que los ignoran por completo, que los rechazan y les hacen saber que no son suficiente y que ellas pueden hacerlo mejor. Yo sabía que podía hacerlo mejor, pero supongo que cuando realmente queres a alguien no buscas por conveniencia, de hecho, no buscas en lo absoluto, simplemente te encontras queriendo, sin más ni menos, sin entender muy bien como llegaste a hacerlo pero sintiendote a gusto de esa forma. Así que mientras yo hacía un balance positivo entre todas las cosas negativas que veía, él sólo encontraba consuelo en todos los motivos por los cuales no quería quererme, aunque probablemente, terminaba haciéndolo. Luchó más por no sentir que por mí. De hecho, creo que nunca realmente estuvo interesado en quien soy. Sólo le gustaba saber que siempre iba a estar ahí para él. Nunca quise estar en esa situación de mierda. Creo que llegué a donde estaba como consecuencia de todas las cosas que hice y no hice por un hombre que encuentra más consuelo en una mujer que nunca va a quererlo, que nunca va a querer saberlo todo o sentirse remotamente interesada en que se lo cuente, y soportarlo, con el peso que eso conlleva. Fue mi error, y de nadie más, estar atrás de alguien que me trataba como un perro, incluso al final. Como si sólo pudiese dar migajas, teniendo la posibilidad de dar un poco más, un poco mejor. Por el tiempo que duró, nunca puse a nadie por encima suyo, no estuve con nadie más no porque no podría haberlo hecho sino porque no quería, no me cogí a nadie más, y creo que por eso estoy en paz con todo, porque al menos yo si estaba comprometida con el sentimiento. Algo que él nunca pudo hacer. Y ahora, pienso en todo lo que pasó como si hubiese sido un sueño bizarro, y espero que le haya valido la pena querer a otra mujer mientras decía que no lo hacía, que le haya valido como a mí me valió quererlo. Espero que no le aceche por la noche la idea de que no dio lo suficiente, que nadie va a quererlo lo suficiente como para escribir sobre él, y que no termine preguntándose si ella le da más de lo que yo podría haberle dado, que no se encuentre pensando que mientras no sea conmigo, siempre se va a sentir un poco solo, irrelevante. Estancado en esa soledad que se oculta y nadie ve cuando lo mira, esa que lo hace sentirse frío y distante aún cuando quiere y aparenta no serlo, dejado a un lado. Solo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario