1 de agosto de 2016

This love forever will be ours.


El tiempo no se compra, y cuando dijo que me quería, y yo dije que también, pensé que todo tenía una sola forma de terminar, y esa, era comenzando algo. Lo cierto es que quisiera desearle todo lo mejor, pero las cosas ya no son como eran, ya no quedan promesas que cumplir ni planes que realizar. Antes, cuando pensaba en él, sentía cosas, sentía esas mariposas que te ponen nerviosa, que te erizan la piel, que te hacen sentir que estas completo, como si antes de esa persona hubieses sido sólo una fracción de quien sos. Eso sentí, sobre todo cuando sonreía por él, cuando podía sentir que lo quería desde lo más hondo de mí. Aprendí a quererlo con el corazón más que con el cuerpo, porque es lo que tenía, y estaba bien por mí. Sabía que ya no había vuelta atrás, que todas esas sensaciones que tenía habían llegado para quedarse. Lo di por sentado porque nunca imaginé que fuese a lastimarme, nunca hubiese podido adelantarme a los eventos y prever que fuese a mirarme a los ojos y arrancarme lo poco que tenía de él de un tirón. "Esto ya no es tuyo". No lo dijo, pero estaba ahí, en el aire, implícito. 
Quisiera desearle todo lo mejor, pero ahora cada vez que pienso en su nombre, ya no siento nada placentero, de hecho, me invaden estas nauseas, estas ganas de sacarlo de adentro mío porque toda esta lucha ya no tiene sentido. No quiere quedarse, y siento nauseas porque cada pelea es para mí una herida más abriéndose paso, cada desprecio suyo me divide en mil fracciones, y siento esta necesidad de vomitar todas sus palabras, clavadas en mí como las espinas que son. Eso es, su nombre, todo en lo que se convirtió para no dejarme estar en su vida es una espina molesta que no puedo remover. Y estas nauseas, este vacío que me invade me hace sentir que no le debo nada, que muy a pesar de que no sirve de nada decirlo y en nada cambia toda esta situación, no hay nada que no haya dado para que funcione, en sus términos, en sus tiempos, algo que estoy segura, él no puede decir por su parte. 
La vida es este enorme ida y vuelta, este sin fin de vueltas que me marea, que me confunde porque me cuesta comprender en cómo seis años de charlas interminables pueden quedar reducidas a este amor-odio que nos une. Te quiero tanto como te detesto, porque si te quiero bien no me queres, y si te quiero mal al menos te quedas para esperar un poco más. 
Me recuerdo hace unos meses, totalmente pendiente, enganchada, hipnotizada, perdida por este increíble hombre que era. No creo que las personas vayan por la vida creando vínculos, que vayan por ahí hablando de sus vidas con completa honestidad, sin guardar nada en el bolsillo. Supongo que tener todo lo que la mayoría de las personas no tienen hizo que todo se vuelva más complicado, A veces saberlo todo, no es lo mejor. El nuestro era ese tipo de vínculo que crees y aseguras que nunca podría romperse, no porque sea imposible que pase, sino porque las cosas que te unen a esa persona pesan más que todas esas razones que podrían separarte. 
Todavía no se que nos pasó, tampoco se si realmente importa a esta altura. Es probable que de igual, eso dice él...que da igual. Cuando lo dijo, al principio, me dolió. No por el valor de las palabras, sino porque venían de él. Pero después, entendí que tiene razón. Da igual porque él no es quien era y, francamente, después de todo lo que hizo para hacer de esto algo imposible, yo tampoco soy la misma. Las heridas que una persona te deja te cambian así como lo hacen esas que te haces a vos mismo. 
Ya no quiero hablar, y mucho menos, discutir. Sólo quiero estar en silencio y arrancarlo de mi vida, arrancarlo aunque me parta en dos en el proceso. No estoy dispuesta a querer a alguien que dice quererme mientras me clava veinte puñales, al mismo tiempo, mirándome a los ojos, sin sentir en lo más mínimo culpa. No creo que valga de mucho decirlo porque como él dijo, ya da igual, pero por un momento pensé que estaba enamorándome...¿quien le hubiese dicho a esa Maite que este Agustín iba a romperme sin que le duela mi dolor?. Justo él...justo yo...
Nadie lo hubiese visto venir. Es verdad. Mucho menos después de haberme confesado que estaba enganchándose, de mí, conmigo, que si pasaba ese límite, sabía que no iba a haber marcha atrás. Dijo eso para después decir que por eso, no iba a funcionar. Y ahora que lo escribo, que lo leo en voz, creo que fue su forma sutil y suave de decir que fuese cual fuese el sentimiento que lo invadiera por mí, nada iba a pasar. Porque él lo dice, porque no importa qué es de mí o que diga yo, porque al final, todo esto, da igual. 
Se que el problema para él no es estar con alguien por estar, sino realmente estar conmigo. Conmigo porque sabe que podría enamorarse, conmigo porque tiene miedo de olvidarse de quien es o de repetir todos esos errores que cometió con otras mujeres al confiar demasiado en ellas, de confiar incluso a pesar de ver a través de las mentiras, de querer a alguien aunque esa persona no le de lo suficiente. Conmigo porque soy más que suficiente, porque soy demasiado, y hay demasiado en juego. Conmigo porque nunca me quiso lo suficiente como para arriesgarlo todo. 
Seis años llenos de todo eso que nos unió y siete meses repletos de interminables excusas. Ya no quiero saber nada de esta persona que no me reconoce, que me mira y sólo puede sentir rechazo, al punto de hacerme sentir rechazo por mí misma también. Es que nada de lo que soy alcanza, porque no soy yo. Ya no me quiere. No a mí. Sólo necesita este ideal de quien creyó que era, de quien no soy. Se me estruja el corazón de pensar que un día me quiso, genuinamente, y ya no queda nada. Porque en su cabeza soy mil adjetivos, pero cada vez que los pronuncia, no encuentro nada mío en ellos. ¿A quien busca cuando me mira? ¿a quien encuentra?. No se la respuesta, no se si mi cuerpo pueda resistir saberlo, pero estoy segura, no soy yo. Quizás este último tiempo sólo encontró lo que buscaba, y para hacerlo, necesitaba deformarme para poder permitirse odiarme y así alejarse, o empujarme agresivamente como lo hizo. Entre puteadas y silencios tortuosos, entre críticas y terceros. No puedo recordar ninguna vez en que me haya halagado, en que le haya quedado un resto de cosas lindas para decir sobre quien soy y que significo para él. 
Llegó un punto en que sólo pudo pedirme que no quiera ser parte de algo de lo que no soy parte...su vida. ¿A quien quise todo este tiempo? ¿es ese hombre que me solía hablarme diariamente porque le gustaba o es este que responde escuetamente a lo que digo porque en verdad no quiere hablar conmigo? ¿de que me perdí?. Sabía que me estaba olvidando, podía sentirlo. Lo sentí un mes desatando cabos para después poder lastimarme sin remordimiento. No puedo evitar sentirme estúpida, por haber soñado que era posible tenernos mutuamente, por haber supuesto que él sentía lo mismo cuando lo único que queda de mí en su vida son escombros de lo que nunca fui. 
¿Quien va a escucharlo ahora? ¿quien va a darse cuenta cuando no dice lo que piensa? ¿cuando omite la verdad y pretende no mentir?. Cuando esté mal, ¿quien va a preguntarle por qué sin cambiar de tema por falta de interés? ¿quien va a mirarlo como si fuese increíble a pesar de toda la carga que llega consigo del pasado? ¿quien va a mirarlo y sentir que es perfecto, así como es, en todas sus imperfecciones, e incluso, en esas cosas que no le agraden de él?. Cómo lo quise...Como te quise. 
Ya no lloro. Será que ya no siento esa felicidad que me sorprendía cuando me hablaba porque ahora todo rasguña lo superficial y falso. Construyó un muro entre los dos, uno que golpee mil veces, intentando derribarlo aunque me pidió expresamente que no lo haga, que era lo mejor para mí no hacerlo. Soy el tipo de persona que no se da por vencida en los que quiere con facilidad, pero reconozco mis límites. Siempre supe que estaba con otras mujeres, pero esta vez necesitó refregarlo en mis narices, y fue ahí que frené. ¿Qué hago luchando por un hombre que no valora lo que hago, que esté para él, siempre? ¿que hago queriendo a alguien que quiere a alguien más?.
Supongo que esto es lo que nos queda. Pero se con todo mi corazón que aunque sigamos adelante e intentemos olvidarlo, este amor va a recordarnos. A mí, a él. Aunque "para siempre" ya no exista siento que por siempre voy a pensarlo sonriéndome, aunque todo este tiempo haya pensado que era irremplazable para él, que éramos en cierto punto inseparables, aunque siga sin saber cómo llegamos acá, con todo alrededor nuestro arruinado, aunque termines por borrar mi nombre, sé que en algún lugar vamos a estar unidos porque todo este tiempo fue nuestro y de nadie más...
Te suelto, porque te miro y se que es lo que me pedís sin hablar. Rompo las paredes y dejo que el cielo me alcance con la esperanza de poder borrar con la facilidad con que vos lo hiciste este sentimiento de querer a alguien y que no sea recíproca. Tomé este tren, lejos suyo y lejos mío, porque yo no era yo, era una más, pero cuando el tren se detuvo en una parada, me pareció verlo, en el andén, y me quedé mirándolo, esperando a que suba, que junte lo que sea que tenga de valentía y suba...pero se quedó ahí, mirándome, y cuando la puerta del vagón se cerró, cerré los ojos con el dolor quemándome las entrañas, y miré hacia adelante. En cuanto el tren se adentró en el túnel, no me volví para ver si seguía ahí, con la mirada y la razón perdidas, porque sabía que iba a encontrarlo, justo en el mismo lugar, pero verlo y que no le moviera un pelo dejarme ir, lo cambió todo. 
La vida es este túnel, en plena oscuridad, donde vas a ver decenas de trenes pasar, una o dos veces. Son oportunidades únicas, con destinos desconocidos, y vas a encontrarte con personas que van a estar dispuestas a subirse sólo para compartir un momento con vos, así como también con aquellos que por miedo o facilidad, van a elegir verte partir. Realmente creí que para él valía la pena arriesgarse, y ahora que se que no es así, puedo ver que todo túnel tiene un comienzo y un final, y por ende, cuando algo termina, siempre hay luz y verdad. No se que es lo que nos depara, y no voy a mentir, me espanta un poco no saber, pero sí puedo decir que por ahora lo que nos queda es un hasta pronto, con gusto a despedida y abrazos rotos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...