No se merece el perdón de nadie, no merece que lo mire a los ojos, que lo haya querido como lo hice, no merece más que todo lo que me hizo, sólo eso. Recuerdo cuando me hablaba de las cosas horribles por las que le hizo pasar su ex, y lo primero que pensaba era que ella era una hija de puta, que él se merecía que lo traten bien porque veía en su corazón algo bueno, algo que me llegaba en muchas formas. Era un estilo de calidez lo que sentía cuando hablaba con él, bueno, con quien solía ser. Tengo estas pequeñas fracciones de él, almacenadas en mi cabeza, como buenos recuerdos, como lo que son: parte del pasado.
Pero entonces los meses pasaron, y mientras yo lo quería cada vez más, él fortalecía actitudes que me hacían mierda. Me hablaba de otras mujeres y me mandaba sus fotos para decirme cuan lindas le parecían (en otras palabras, cuanto quería cogerselas), me hablaba de cosas muy suyas y me hacía creer que confiaba en mí cuando lo único que necesitaba era sacarse un peso de encima, usarme como confidente y nada más. Me decía que me quería y después me rechazaba, sí, lo hacía mil veces, porque podía, y sí, porque lo dejaba. Llegó un punto en que sólo podía sentirlo tratarme como una basura, como ese souvenir que te parece horrible pero lo conservas porque sabes que vas a extrañarlo si no ocupa ese esencial lugar en la repisa. Eso fui en su vida, un adorno ajetreado que cuando lo aburrió decidió que necesitaba algo más. ¿Más? ¿Quien va a darle más?. Mientras menos conseguía entenderlo, más me preguntaba si no estaba haciéndome lo mismo que le hizo su ex a él: hacerlo mierda...¿pero entonces eso significa que quiere hacerme mierda?. La respuesta que nunca quise ver, era un sí rotundo. Si lo pienso, quizás tenía que devolverle a alguien lo que ella le hizo, aunque tengo que decir que no logro comprender ¿por qué a mí?. Habiendo tantas mujeres a las que lastimar, tenía que elegir a la única a la que le importaba su vida.
Hubo un tiempo en que lo quise aún así, bajo todas las malas circunstancias, todas las putas excusas y todas las chicas con las que estuvo mientras me decía que estaba "enganchándose conmigo". Hijo de puta, eso pienso ahora, pero antes...antes simplemente podía quererlo. Sus no fueron una constante y conseguía enloquecerme porque sus acciones nunca se condecían con sus palabras ¿quien te dice que te quiere para decirte después que no quiere verte?. Decía que no estaba preparado, que ya saben, la ex lo marcó lo suficiente y necesitaba tiempo. Me volvió su puto pasatiempo. Pero esas malditas redes sociales siempre te delatan ¿no?...bueno...no a mí, a él. Subía fotos, tomando, enfiestandose, con una chica en el verano, con otra acá y otra allá, con tantas que no las puedo contar, pero él decía que todas eran sus amigas y yo le creía. Incluso una vez, me dejó plantada porque le surgió una fiesta con unos amigos de otra provincia cuando en realidad ese día salió con su mejor amiga y otros amigos (que no, no eran los de esa provincia obviamente). ¿Va a negarme que fue así? ¿va a eliminar las fotos que lo prueban? ¿va a negarme que no tuvo la valentía para mirarme a los ojos y decir la verdad, esa valentía que no le faltaba para lastimarme?. ¿Cómo es que le creía a pesar de saberlo todo?. No, la estupidez humana no tiene límites.
Todo venía tan mal que apenas puedo describirlo. Con cada intento mío por acercarme, él redoblaba la apuesta para alejarse cada vez un poco más. Pero no podía ver que en verdad cuando me decía que no, ganaba tiempo, para él. Cuando me decía que no, era un deliberado no conmigo. Era un no frío y desalmado, falto de todo tipo de cariño. Y cada vez que negaba que me rechazaba, mentía. Se reía de mí, en mi cara, de una forma descarada. Ahora hay otra, a la que probablemente le dice que sí indiscriminadamente porque así es él, le da a quienes sabe que no pueden lastimarlo y a los que sí quiere, los aleja porque según él, el amor no es más que un juego donde uno gana y otro pierde, y él no puede permitirse perder. Pero perderme a mí...eso si podía permitírselo. Me convertí en un daño colateral de un juego que él nunca podría ganar porque para ganar en el amor, hay que saber querer.
Y sí, cuando digo que hay otra, me refiero a la misma que estaba desde antes de que todo se terminara, la misma chica de la que alardeo en ese entonces y de la que alardea ahora. Me negó que hubiese alguien más, y lo había. Lo negó aunque yo ya sabía la verdad, lo hizo a las puteadas, tratándome como un si no fuese nadie, como si nunca le hubiese importado en lo absoluto, como si sus malos tratos fuesen a darle mas credibilidad. Las malditas redes sociales...me recuerdo leyéndolo hablar de ésta chica antes de que todo se vaya al demonio (obviamente), como si no supiese que yo lo leía a él, como si no fuese de público conocimiento qué páginas tiene. Sí, las malditas redes sociales...ya no le permiten a los buenos mentirosos de antes salirse con la suya.
Pero si hay algo que es seguro es que si con la primera foto no alcanzó, con la segunda, sobra para arrancar la página que llevaba su nombre y dejar que el viento, el fuego o la lluvia hagan lo que tengan que hacer con él. Yo, por mi parte, le dedico el olvido.
ASHES TO ASHES, DUST TO SIDE CHICKS.
ASHES TO ASHES, DUST TO SIDE CHICKS.

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