5 de julio de 2016

Redemption


Siempre estuvieron todos estos motivos, por los que debía dejarlo ir. Pero a mi me alcanzaba con tenerlo, con hablarle, con escucharle la voz, con saber que estaba bien, con sonreír cuando veía su nombre en la pantalla del celular. Por momentos también, me perdía en mi misma. No entendía como es que por momentos me sentía bien, segura de mi misma cuando se trataba de él, y de la nada pasaba a sentirme tan destrozada por una sola cosa, por una persona, por las cosas que hacía o no hacía, las que decía y las verdades que guardaba para sí mismo. Nunca hubiese podido prever esto, esta sensación tan extraña, confusa, pero al mismo tiempo necesaria. No es sencillo dejar de hablarle a alguien con quien hablabas todos los días, con alguien que probablemente sabe más de vos que nadie. Entiendo que no todos sentimos de la misma forma, y es por eso que entiendo que él no me elija, al menos no en la forma en que yo lo haría. Pero por otro lado, aceptar y respetar su decisión, me deja en la nada, en el aire, siendo nadie. 

No se que va a pasar, las cosas más simples a veces pueden volverse las más complicadas, y es la única forma en que puedo explicarlo, porque si fuese por mí, si fuese por lo que siento, en el fondo de mi corazón, se que ningún lugar sería mejor que cerca suyo. Supongo que llegó el momento que tanto tiempo evitamos, y no voy a decir que no me muero de miedo, porque mentiría, pero cuando no alcanza con querer, cuando simplemente no es suficiente, hay que saber dar un paso al costado. Se que él nunca lo hubiese hecho, se que él se quedaría y seguiría en estas condiciones, porque lo prefiere así, simple, porque no sentir nada, es fácil. Es entendible. Y no es que por mi lado quiera algo complicado, pero no puedo darme el gusto de no sentir, de no pensar que la vida es esto que pasa hoy, que el mañana es una incógnita, un formulario que nadie puede llenar. No puedo imaginar la vida si no es a través de esta colección de momentos, tirándome abajo, sin dejarme otra opción más que aprender a levantarme por mis propios medios, para encontrar una nueva forma de revivir. A veces puedo ver cómo partes mías van muriendo con cada lección que aprendo, con cada persona que pasa por mi vida, con cada momento vertiginoso que hay que sobrepasar, por todas esas veces que me dejan y todas esas veces que tengo que dejar ir. 

Se que parece que estoy yéndome, pero en realidad, estoy dejándolo ir, soltándolo ahora que siento que mi mano no hace nada más que retenerlo. Nunca imaginé que mi contacto pudiese hacerle sentir atrapado cuando, para mi, su compañía era una de las mejores partes del día. Pero a través de la ansiedad, de la negación, del enojo, el perdón, los interrogantes, entiendo que es momento de preservarme, de protegerme de toda esta desazón, de la histeria, las idas y vueltas, del rechazo, de la angustia, de la confusión, de esa felicidad que sentía lo que duraban esos contados con la mano "sí". El problema nunca fue dudar que me quisiera, el problema comenzó cuando comprendí que nunca iba a ser ese "sí ahora, sí con vos". Y aunque puede que todo este tiempo él lo haya sabido, que nunca iba a estar dispuesto a quererme, nunca pudiese haber visto venir este final. Este agridulce final. "Somos tóxicos" dijo, "vos lo sos, y yo también, juntos sólo se vuelve peor". ¿Quién es este hombre? ¿a dónde se fue la persona que me adoraba? ¿a dónde queda todo lo que se dijo todo estos años? ¿todo este tiempo me redujo en silencio a esta imagen que creó de mí? ¿acaso es feliz encontrando la perfecta justificación para no intentarlo?. Pero más doloroso todavía es preguntarme, ¿todo este tiempo estuve queriendo a un hombre que cree que soy tóxica, que tiene el coraje para decirme cuan explosiva soy pero no para mirarme a los ojos?. Quizás tenga razón, aunque ¿importa quien tiene razón?. No lo creo. Puede que sea toxica y explosiva, puede que sea una granada. Pero es difícil, es difícil ver como la persona que queres, te desgrana hasta tal punto que sólo quedan esas partes que te vuelven todo lo que no quieren para sí. La sinceridad hace eso, cuando muestra su cara más filosa, sólo puede lastimar. 

A veces desearía no haberle mostrado tanto de mí, quizás si no hubiera abierto mi corazón, le gustaría lo que ve. Pero no voy a arrepentirme de mis pasos, ni decir que hubiese preferido que me mienta, porque no lo hago. Es claro para mí, al menos ahora, que por más de que diga que soy mucho para él, no es suficiente. Nunca lo fui. Y se que debería redoblar mi ira, pero aún así, no imagino como no quererlo. Ya no quiero enojarme, ni luchar contra los imposibles, a veces las cosas son como son. Y él sabe que no podría odiarlo como a veces él se odia a si mismo, porque más allá de sus defectos, de lo malo, de los no, de los rechazos, de las peleas, de todo, si tengo que ponerlo en una balanza, siempre le ganan los momentos en que me hacía sonreír. Porque muy a pesar de todo, de las excusas que él utilice para evitar a toda costa salir lastimado, creo que nadie me querría hasta el núcleo, como él lo hace.

Me voy y me quedo con eso, con esas sonrisas mías que sólo son suyas. Es verdad, me voy un poco rota, un poco nostálgica, un poco triste, un poco desorientada y confundida porque quería, rogaba, deseaba con todo lo que soy que después del tortuoso silencio, llegara la reciprocidad. Me voy, con la convicción de no quedarme donde no me quieren de forma íntegra, con todos mis defectos y virtudes, por mi cuerpo imperfecto y mi lengua viperina, por mi sonrisa y mi mirada, me voy a donde sea que quieran darme la mano, abrazarme, besarme, tenerme. Me voy porque se lo que quiero, lo tengo claro, y por no arriesgarse, él prefiere no saber. Me voy aunque hacerlo me parta en mil pedazos más, aunque lo siga queriendo y justamente porque lo hago. Si realmente no soy lo que quiere para su vida, espero que encuentre todo lo que busca porque no podría desearle menos que lo mejor. Porque, aunque a veces dude, por momentos también estoy segura...merezco alguien que me quiera con la persistencia, la intensidad y la dedicación con la que yo lo quise a él. 

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