11 de junio de 2016

Una canción de amor, sin amor.


Te quise, te quise tanto. Pero sé cuando cometo errores, y mi orgullo nunca se va a poner en el medio del reconocimiento de mis equivocaciones. Lo tengo claro. Así que voy a admitir que sí, me equivoqué. Desde el primer momento pensé en que empezamos a hablar, hice toda esta idea en mi cabeza, de todo lo que podíamos ser. Hice una idea de algo que no puede ser hasta que no haya un borrón y cuenta nueva, hasta que haya un momento inaugural donde nos sentemos y seamos extraños para después poder ser lo que sea que podamos ser. Me doy cuenta de que corrí antes de caminar, corrí porque sentía que había un reloj, a veces pareces arena, escurriéndose entre mis manos. Así que corrí, sin darme cuenta de que nunca lo hiciste conmigo. En algún momento vos quedaste atrás y yo volé mientras vos caminabas. Evidentemente, la distancia solamente podía crecer. Por eso frené. Lo hice porque no daba más, y ahora miro hacia atrás no para reprochar o arrepentirme de algo, sino para poder cambiar lo que sea que hice que me puso a mí en una situación de mierda, para no repetirlo. No es tu culpa, no sos culpable de eso al menos. Pero en cierto punto me siento la tonta que creyó en cada una de tus palabras pensando que sabías lo que significaba cada una de ellas. Voy a serte sincera porque no tiene sentido mentir. No estoy lista para dejarte ir ni para irme de este lugar, pero me rompe el corazón ver toda la situación desplomarse como lo hizo. Frené porque necesitaba tocar tierra firme, necesito un cable a tierra cuando empiezo a querer a alguien al punto de que me olvido de todo. Sos como una adicción. Todo este tiempo, hablando día y noche, constantemente pendiente de cómo estabas. Estoy rehabilitándome, no de vos, sino más bien de mis malas formas, de todas estas cosas que desearía poder cambiar en mí porque no le hacen bien a otros ni a mí, de todos los motivos por los que terminé queriendo demasiado a alguien que, en este punto, ni siquiera se si fue mutuo. Estoy tratando de desatarme de estos ideales que tenía sujetos a todo lo que sos, ideales que nunca incluyeron cosas que no sos porque no, nunca te quise distinto. Pero todos estos meses...no se que fue real y que no. Quizás nunca fuimos reales. Vos y yo. Quizás sólo somos un espacio en la nada, una pausa en el tiempo. Puede que, por mucho que me duela, sólo sea una página en tu libro del olvido. Como siempre, todos se llenan la boca hablando y no pierden el tiempo para decirme que no recaiga, que no deje mi dignidad por vos, que como toda adicción es difícil salir cada vez que entras. Pero adentro mío tengo este impulso de querer hablarte. Porque sin importar si no hay nada, si realmente no fuimos reales, tengo estas inmensas ganas de empezar de cero aunque ya no sepa si quiera cómo decir hola o cómo iniciar una conversación, pero con la seguridad de no querer despedirme. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...