Estaba convencida de que había un límite, un límite tanto para dañar como para querer a alguien. Que hay un punto de quiebre, en donde ya no se puede ir más allá. Este último mes comprobé que no lo hay. Que aún cuando alguien te haya hecho el suficiente daño podes seguir queriéndolo, como si no hubiese arañado tu corazón para ver a través de él para después arrepentirse. Pensé que podía superarlo como si no hubiese existido, como si pudiese borrarlo y empezar de cero, sólo yo y los pedazos que quedan sin romper. Quizás no puedo dejarlo ir porque no tengo nada para recordar, quizás lo quiero así porque se que nunca fue mío en ningún sentido. Pero muy a pesar de eso, hay tantas cosas que quisiera decir, al menos para llenar el vacío y ahuyentar al silencio, sabiendo que si no digo nada no es por no tener las ganas o la voluntad, sino más bien por no echarlo a perder. Me gustaría ser mi antigua yo, y sacar las palabras de la nada, inventar una buena razón para quedarme, una que me alcance a mí sin importar lo demás. Pero creo que la razón que me detiene es pensar que estas mejor sin mi que conmigo, que quizás el motivo por el que no hablamos más es porque consideras, realmente, que es lo mejor para vos. Y todo ese tiempo que simplemente hablábamos, toda esa arena que cayó por el reloj, ahora va retrocediendo, cediendo espacios, desapareciendo. Y supongo que es momento de reconocer que fui complicada, que de hecho, lo soy. Que a veces simplemente soy blanco o negro, pero que es esa misma determinación que me hace ser terca, la que no me permite dejarlo todo donde está. Pero es tiempo de que también admitas que no fueron mis virtudes o defectos, ni los tuyos, los que se pusieron en el medio...sino tus miedos, o los míos. Pero para mí todo se pone en perspectiva cuando hablo con todas estas personas que creen conocerme, de mi vida o de una versión menos verídica de quien soy y las cosas que me pasan, pero la única persona con quien quiero compartirlo, es esa que no quiere estar para mí, vos. Cuando te dije que me dolía, que no fueras tan duro conmigo, era eso a lo que me refería. Y todo estos años...todo esas horas consumidas, pensé que habían alcanzado para poder decir que conocía al menos un tercio de tu corazón, que sabía las cosas que no ibas a hacerme. Estaba segura de quien eras y de que, aunque cometiera mis errores, habían límites que no ibas a cruzar. Pero en ese entonces pensaba que me querías, y ahora que ya no se si lo haces, pienso que puede que nunca te haya conocido. Quizás siempre supiste que no iba a hacerlo, que nunca iba a rasgar tu corazón para ver que había adentro como vos lo hiciste. Me cuesta aceptar que mi corazón quiera algo que nunca va a tener y no pueda renunciar a vos, aunque tenga mil motivos para hacerlo.
17 de junio de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

hola, soy tu fan. uno más.
ResponderEliminar