22 de enero de 2016

You've been worned

No quiero asustarte, ni alejarte, ni dejarte pero no soy buena, en muchos sentidos y voy a explicártelo para que no puedas decirme que no te advertí, que no te cuidé. Una vez hice eso, cuide a alguien diciéndole que en realidad no lo quería (porque en realidad no estaba segura de hacerlo) y simplemente lo dije, a pesar de mis dudas, sin vueltas, sin justificaciones, sin excusas, y pude que él nunca lo sepa pero no intentaba lastimarlo, lejos de eso, sólo buscaba alejarlo porque sabía que merecía a alguien mejor, alguien que no dudara cuando tuviera que responder sobre un sentimiento. No voy a permitir que lo que soy, sea bueno o malo (en mi consideración) pueda dañarte, de ninguna forma. Por empezar, soy extremadamente sincera. Como muchos dicen "no me faltan pelos en la lengua", y no voy a negarlo, me gusta pensar que tengo una lengua viperina. Puedo ser dulce pero repentinamente puedo volverme un caramelo amargo, de esos que te hacen gritar, poner caras raras y no entender que pasa. No soy de explicar que me pasa porque estoy acostumbrada a que no me pregunten. Suelo endulzar mis respuestas lo más que pueda para que no se vea lo que realmente me pasa. No, no so fácil de tratar. Tengo mis manías, como de seguro vos tenes las tuyas. Y puede que no te juzgue por ninguna de ellas, pero entendería si vos no pudieras evitar hacerlo conmigo. Quiero, a veces de forma desmedida y loca porque soy de las que piensa que una relación es una llama que si no prevalece, se apaga. Pero no, no suelo meterme en una relación si no puedo sentirme segura, si no puedo confiar en esa persona. Si te digo que te quiero (porque lo hago, de una forma única, ya sea en medio de una tormenta eléctrica como también en medio de la inmensa calma) tomalo con la importancia que implica. Odio la condescendencia porque nunca fui falsa, pero sí aprendí a esconder lo que no a todos les interesa saber. Soy introvertida con quienes pretenden conocerme y extrovertida con quienes en verdad sólo buscan compartir un buen momento. No tengo tiempo para las mentiras ni para aquellas personas que no tienen tiempo para mí. Ya sabes mi loca idea respecto del tiempo: es lo que uno hace. Soy una persona que se mantiene ocupada generalmente para no ver más allá del hoy, para evadir los verdaderos problemas aunque vuelvan cuando estoy sola, en el departamento, en silencio. Soy solitaria, y sí, a veces disfruto demasiado los silencios pero no por eso significa que no prefiera un café, una risa o mejor, robar una sonrisa. Tengo mucha auto crítica, y aunque me enoje, siempre vuelvo porque suelo ser mucho más dura conmigo que con los demás. Pero lo que yo considero peor de afrontar, es el hecho de que, cuando me lastiman, siempre puedo y soy capaz de lastimar un poco más. No porque crea en el quid pro quo, sino por mi propia auto protección. En eso soy dura y a veces me vuelvo irreconocible, como si no pudiera controlar el dolor y sin más remedio lo vuelvo odio, porque una vez que está hecho el daño, lo único que queda para mí, es mala sangre. 




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