15 de agosto de 2010


Empecé a sentir que nunca nada bastaba. Que no importaba el esfuerzo, el tiempo, lo duro que fuese o incluso si llegaba a sobrevivir. Ya no importaba nada. Todo aquello que algún día me había suplicado que me quede se había esfumado. Todo parecía muy bizarro, un sueño o una pesadilla sin fin en la que no podía ganar pero tampoco perder. En la que mi vida era una jugada a tientas. Jugué a quererme y así terminé, odiándome. Jugué a tenerte y acá es donde termine, en el olvido. Jugué a poder y así terminé, desplomada. Jugué a creer y terminé, sin esperanzas. Jugué a decir que la vida siempre nos devuelve las buenas y mentí. Jugué el juego más complicado de todos, en el que intenté vivir y fallé.

P.D: TE NECESITO MÁS QUE AL AIRE QUE RESPIRO.

1 comentario:

  1. Suena lamentable si te lo digo así, pero vos misma lo escribiste, no podés perder. Seguís en juego, y seguramente sentís que es peor seguir estancada en el juego que directamente perder y quedar afuera de él.
    Millones de veces me sentí así, y millones de veces me voy a seguir sientiendo de la misma forma probablemente, no hay nada peor que sentir q estamos atascados, llega un momento en el cual nos queremos mover y aceptamos que si no podemos ganar en la vida por lo menos queremos quedarnos afuera. Entonces el sobrevivir se nos vuelve una tortura :(
    Lo bueno, es que todavía estas, estancada o en vías de perder, pero estás. Y mientras estes aca, podes revertir el juego a tu favor. Es tan fácil, te juro que sí. Pero lo complicado es querer hacerlo, y eso es lo que hoy a mi se me vuelve imposible.

    Me gusta tu blog y tu flog, pero detesto que te sientas así :(
    Un abrazo!

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