23 de noviembre de 2017

Karma

Cuando salí a la calle ese lunes, pensaba y sentía que conocía su corazón y todas esas cosas que él nunca me haría, todas esas formas en que él no sería capaz de lastimarme. Pero pasaba de sentirme tan confiada y bien sobre mi misma a sentirme eclipsada por cosas tan estúpidas...cosas que quedaban en mi cabeza y que, para evitar problemas, intentaba procesar sola. Me quedaba callada para que él no se enojara con mis dudas y mis verdades, para que no me recriminara sentirme insegura en torno a toda su inseguridad. Y después de decirlo todo, después de vomitar esa angustia en el pecho, me hacía sentir que estaba loca, que era mi culpa...y sin saberlo me consumía, me consumía en el dolor. Ese lunes por la noche me encontré sola en mi cama, llorando, y ni siquiera te había perdido, pero ya podía sentirlo...no se cómo...pero podía sentir este gran abismo creciendo en el silencio de una conversación sin palabras, en una conversación de dos en la que sólo uno habla y el otro simplemente ignora. 

Quererlo a él fue como una fiebre, recorriendo mi cuerpo, apropiándose de todo eso que no le pertenece, de todo eso que nunca le di permiso para corromper. No puedo siquiera fingir que todo está bien, porque cada segundo es una tortura, cada momento de espera y silencio es equivalente a una noche de insomnio, de llanto solitario bajo la luna. Y todas estas preguntas flotando en mi cabeza, y todos estos recuerdos que no saben dejarme dormir, que no saben dejarme vivir de nada mas, ocupan más lugar en la cama de lo que mi cuerpo soporta. Quiero huir de mi propia piel que de pronto se convirtió en una cárcel para mis sentimientos y esta maldita ansiedad que no para de recordarme cuan fuera de mí estoy cuando me centro tanto en otras personas. Nunca fue mi intención que esto pase, nunca quise poner tanto de mí en vos...pero en estas semanas sola, comprendí que no hay nada de malo en dar lo mejor de vos, menos cuando es a alguien que queres. Lo importante es saber cuando parar. Saber cuando decirte a vos misma que ya diste todo lo que se podía y dejar algo para que vos puedas sobrevivir. Alejarte y darle a la situación el espacio que requiera, y si es necesario, soltar. 

Me soltaste. Y sí, ya todos saben que estas bien sin mi, vos y todas tus formas de mostrarle al mundo que nada te toca, que nada te afecta, vos y esas palabras que tanto dañan junto con esas acciones traducidas en fotos que no podes evitar compartir con el mundo para convencerte más a vos mismo que al resto de que podes con todo, de que sos un estilo de Dios que todo lo soporta, que nada de lo que le pase va a derribarlo. Decís que las redes sociales son una mierda, que a vos en nada te cambian, pero ¿te sentis tan feliz como tus fotos lo muestran? ¿sentís que podes cogerte con palabras a cualquiera sólo porque lo escribis y otros lo favean? ¿acaso pensas que por bloquearme de todas las redes sociales estás bloqueándome de tu cabeza?. Te la pasabas diciéndome que estabas mal, que no querías saber nada con nadie, que querías irte, no sólo de mi vida, sino de la de muchas personas, querías dejar la ciudad...pero ahí estas de nuevo, diciendo las mismas cosas que hace un año mientras que tus acciones muestran todo lo contrario. Pensé que habías crecido, que el dolor te había cambiado para bien, porque generalmente eso es lo que pasa...cuando te pasan cosas duras en la vida, uno aprende o se golpea mil veces con la misma pared. Y cuando te dije "no juegues conmigo" me refería a eso...me refería a que no repitas la misma historia, a que no hagas de mi amor un juego.

Sólo hablé de vos con cuatro personas. Nadie comprendía como es que soportaba tus desplantes, cómo es que estaba ahí, muerta a tus pies si después cocinaba para vos y la comida terminaba tirada en la basura. Te compre un regalo de cumpleaños, pensando meticulosamente en qué te gustaría, lo compré con gusto y placer, me gasté en vos como quizás nadie que conozcas lo hizo, y unos días después te escribí una carta, cuyas palabras ya caducaron, pero aún ahora cuando la leo, me hace sonreír, porque eso que sentí, al principio, eso fue lo más lindo que me diste. Siempre te defendí, hasta de mis amigas, defendía lo indefendible por vos. Mi amor era puro y sano, y sobre todo, incondicional. Y ahora mientras vos alimentas tu ego e intentas convencerte de que todo va a mejorar si le decís al resto que estas bien, yo voy consumiendo infiernos para poder comprender, para poder soltarte como me pediste que lo haga, como vos lo hiciste. De esa forma tan fría e inapropiada, de esa forma tan adolescente e inmadura. ¿Por que pensas que se puede fingir que una persona no pasó por tu vida? ¿por qué pretendes que actúe como vos?...Vos y yo pasamos...aunque te joda, aunque ahora digas que te da igual, aunque en el fondo te cueste admitir que te importe y lo odies. Nadie ni nada puede borrarlo, y quizás lo sepas...quizás lo que te duele es no poder deshacerte de mi como si no me conocieras, como si no importara, como si ya no sintieras nada. No soy cualquiera. Soy yo. Soy la que siempre estuvo para vos, la que siempre te atendió el teléfono, la que siempre contestó los mensajes aunque no habláramos, la que nunca guardó rencor, la que te tuvo paciencia, la que fue tu amiga, la que te escuchó hablar de otras mujeres aunque me doliera, la que te aconsejó pensando en tu felicidad más que en la mía, la que siempre te tenía de prioridad aunque no fuese nadie, la que llamo a tu ex para decirle que te cuide cuando vos no estabas bien aunque eso implicara perderte otra vez, soy la que te dio espacio y tiempo, la que te dejó ir para que puedas ser feliz con alguien más, la que te dejó volver, la que te abrazó, la que te besó, la que te quiso...sobre todo eso...soy la que te quiso como nunca nadie va a poder quererte de nuevo...

Si tengo que ser sincera, ya no me molesta que no me quieras, ya no me duele como antes. Supongo que una vez que te lastiman muy fuerte, el resto de los golpes no duelen tanto. Al principio, cuando te leí tratarme tan mal, tan despectivamente, pensé que iba a morirme por dentro. Y pensaba en cómo es que una persona podía pasar de abrazarte fuerte y acostarse con vos a intentar apuñalarte con palabras tan duras como insensibles. Decías que lo merecía...como si eso hiciera que tu maltrato estuviera justificado. Nadie merece esto, nadie merece soportar que alguien sea violento de forma verbal. Nadie merece que después de darlo todo por alguien, te paguen como si fueses un mendigo. Puedo sentirlo, pensaba, como me arrancas como a una flor marchita, sabiendo que lo haces sin culpa, sin remordimiento, sin tristeza ni pesar. Sólo me arrancas, dejándome tan vacía, tan poco mía, deseando nunca haber florecido en tu jardín. Me queda suponer que hay personas que no saben apreciar la belleza de un buen corazón cuando lo tienen en sus manos, supongo que un día vas a mirar hacia atrás y a preguntarte cómo pudiste, cómo es que me tuviste y elegiste echarme a patadas de tu vida, dejándome sangrando y llena de cicatrices con tu nombre, cuando lo único que hice fue intentar cuidarte y quererte, a mi forma, con mis mil defectos, pero con todas mis buenas intenciones. Intenté quererte, con todo mi corazón, con mis sonrisas, mis silencios, mis manos, mis brazos, todo mi cuerpo y mis palabras...pero no alcanzó...

Creo que lejos de desearle el mal a las personas, uno tiene que aferrarse a la persona que uno es...y ser sinceros y trasparentes. Todo tiene un aprendizaje, incluso aunque en el momento no puedas ni quieras verlo. Yo por mi lado aprendí que no hay que perderse a uno mismo sólo para poder encontrar a alguien más. No lo dudes, si alguien te quiere, no va a permitir que te pierdas a vos misma, si alguien te quiere va a estar ahí, para vos. No voy a desearte nada malo, sólo voy a soltarte (sí, a pedido tuyo, y también un poco por mí), y como mamá dice: "a veces solo tenes que desearle a las personas que reciban lo mismo que te dieron a vos". Y eso es lo que te deseo. Si pensas que lo que me diste fue bueno, entonces no temas...la vida va a recompensarte. Pero si en el fondo sabes que me hiciste mal...no lo dudes, el karma va a alcanzarte. Porque tarde o temprano...todo vuelve. 


1 comentario:

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...