Puedo ser muchas cosas para vos, dice, y se acerca sabiendo cuales son los mis puntos débiles, armando un discurso con las palabras justas para llegar a mí ahora que estoy cerca pero me siente lejos. Creo que me lo recuerda porque ya no lo dejo tocarme, y la ansiedad por tenerme lo desespera. Cree que estoy jugando, que es un simulacro de pelea que en verdad no estoy dispuesta a tener, piensa que lo que está roto se puede arreglar, sin saber que lo que rompió es mi corazón.
Para mí, el es como el dios griego Midas, porque se que si me toca me convierto en oro. Si me toca dejo de ser yo y paso a ser ese dulce que prueba sólo porque esta aburrido de sí mismo y todas las esas decisiones que tomó sin pensar en lo infeliz y vacío que lo dejaban. Puedo ver que quiere volver atrás, que quiere retirar lo dicho y retroceder en acciones que llevó adelante sin pensar (o pensándolo por demás), pero no se puede. Supongo que no quiero que me use, no quiero terminar rota en el piso de mi departamento, desconociendo hasta mis propias manos.
Para mí, el es como el dios griego Midas, porque se que si me toca me convierto en oro. Si me toca dejo de ser yo y paso a ser ese dulce que prueba sólo porque esta aburrido de sí mismo y todas las esas decisiones que tomó sin pensar en lo infeliz y vacío que lo dejaban. Puedo ver que quiere volver atrás, que quiere retirar lo dicho y retroceder en acciones que llevó adelante sin pensar (o pensándolo por demás), pero no se puede. Supongo que no quiero que me use, no quiero terminar rota en el piso de mi departamento, desconociendo hasta mis propias manos.
Le digo que no puedo quedarme si él me va a tener como segunda opción, si soy sólo ese repuesto para lo que sea que esté roto en su vida. Me pide que me quede, como si no estuviese escuchando lo que le digo, me suplica que sigamos hablando aunque ya no pueda tocarme, que no lo deje afuera de mi vida, pero siento que él ya me dejo afuera de la suya en el momento en que eligió no elegirme. No quiero perderlo, pero creo que en cierto punto ya lo hice, y de que sirve que hablemos si no puedo soportar que haga su vida con alguien más. Quise decirle cuanto lo quería, cuanto me dolía no dejarlo tener ese poder al que está tan acostumbrado a tener sobre mí, porque bien podríamos tener sexo y ser lo que siempre somos pero ya no alcanza, necesito más, merezco más.
"Es tarde" le digo, porque si uso la cabeza, se que estuve a punto de darle todo de mí, y ahora que no queda nada, que todo se terminó, me arrepiento de haber estado dispuesta a dejarlo todo por alguien que no puede actuar de forma recíproca, que se preserva a sí mismo como si fuese a intentar quitarle algo. Es tarde para un nosotros, y supongo que por eso no puedo parar de pensar en ese tiempo en que los años no nos jugaban en contra, cuando él estaba sólo y yo también, cuando lo vi acercarse, como una sombra perdida bajo la luz de la luna, y aunque nos encontramos en medio de la oscuridad, nos vimos hasta el alma.

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