Llegue a punto de quiebre. Ese momento fue basicamente cuando estuve tan rota que ya no reconocía nada de mí en esos pedazos que solían formarme. Y aunque intente arreglarlo, aunque intenté unir todo para volver a ser la que era, ya no me sentía bien. Era un rompecabezas, que si veías por fuera estaba bien formado, pero por dentro...algo faltaba. Era yo, estaba segura, pero me sentía fuera de lugar, atrapada en un cuerpo, en una inestabilidad emocional, que me limitaba. Estaba rota, y era culpa mía. Algo se rompió adentro mío que simplemente no tiene arreglo. No podía evitar querer al resto al menos mil veces más de lo que me quería a mí misma. Me dejaba lastimar, sólo para no perder a nadie, sin llegar a entender del todo que a veces rogar compañía, y peor, rogar el amor ajeno, es mucho más doloroso que la soledad misma.
Decidí que el cambio es lo único que me iba a hacer bien. Mi psicólogo dice que cuando cambiamos nosotros (desde adentro hacia afuera), cambia el entorno, cambia todo eso que no depende de uno. Supongo que significa que la elección propia del cambio en sí mismo atrae más cambios, de esos que uno no elige. Solía vivir deseando que la persona que quería me quisiera, deseaba que lo que esa persona sentía pudiese cambiar, y eso hacía que yo me hunda porque nadie puede llenar nuestras expectativas hasta llegar a completarnos. Decidí que no quiero eso para mí. Si alguien no me quiere, tengo que aprender a vivir con eso, y seguir adelante.
Y si, parte del problema fue que estuve mucho tiempo queriendo a alguien que no me quería en lo absoluto, hasta que no quedó nada de mí, nada para dar, nada por sentir, sólo ese vacío inagotable que solo sabe expandirse adentro de uno sin que nadie lo note. Siempre dije que aceptamos el amor que creemos merecer, y creo que tenía un concepto tan bajo de mí misma, que no pude evitar quedarme, no pude evitar aferrarme a eso que a pesar de hacerme daño no me permitía estar sola. Estar sola daba miedo, estar sola era aceptar que así como yo elegía mal, otros directamente no me tenían como opción al momento de elegirme. Porque muchos decían quererme, pero no, ninguno se quedo.
Y si, parte del problema fue que estuve mucho tiempo queriendo a alguien que no me quería en lo absoluto, hasta que no quedó nada de mí, nada para dar, nada por sentir, sólo ese vacío inagotable que solo sabe expandirse adentro de uno sin que nadie lo note. Siempre dije que aceptamos el amor que creemos merecer, y creo que tenía un concepto tan bajo de mí misma, que no pude evitar quedarme, no pude evitar aferrarme a eso que a pesar de hacerme daño no me permitía estar sola. Estar sola daba miedo, estar sola era aceptar que así como yo elegía mal, otros directamente no me tenían como opción al momento de elegirme. Porque muchos decían quererme, pero no, ninguno se quedo.
Tomé muchas malas decisiones a lo largo de estos últimos años, puedo reconocerlas, aunque no por eso me arrepiento de haberlas tomado. En su momento, tuvieron sentido y con eso me alcanza. Pero el precio fue costoso, perdí mi camino y por lo tanto, me perdí a mi misma. No se cómo, pero una vez que lo hice, no pude volver atrás. Por unos meses sólo quería rebobinar la cinta, hasta que comprendí que todo pasa por algo. Pense que algo en mí estaba lo suficientemente mal como para llevarme a donde estaba y rebobinar implicaría repetir lo mismo, y no quería. Entendí que si quería que cosas del pasado volvieran, iban a tener que hacerlo en distintos términos, cuando yo estuviera lo suficientemente segura de mi misma para no repetir historias, para no sufrir por lo mismo. Mi autor preferido, Carlos Ruiz Zafón, dijo en uno de sus libros "existimos mientras alguien nos recuerde", y creo que mucho tiempo me quede en lugares de dolor sólo para no ser olvidada, pero se que esas personas a las que tanto quise, se quedaron con algo de mí, aunque no lo hayan pedido, algo de mi se desprendió cuando los quise. Creo que es mejor esperar lo mejor, que no me olviden, con la esperanza de que no lo hagan aunque se que es el riego que uno corre cuando se va de un lugar. Al menos se que yo voy a recordarlo porque nunca supe cómo olvidar.
No quiero seguir hablando de lo que fue, estoy cambiando, y a veces (no lo voy a negar) lloro porque extraño a la que era antes porque ser insegura en este mundo hace todo sencillo para los otros. Pueden usarte y deshacerte como quieran y cuando quieran. Tener confianza en uno mismo, ufs, eso si que es un trabajo de perseverancia y consistencia. A veces necesito que me abracen, para recobrar la fuerza, para afrontar el día. Estoy en ese tipo de proceso de transición en que no sabes muy bien como estas, a veces estoy triste y otras muy enojada, pero eso es el cambio. Soltar las historias de vida que nos marcan es difícil, es caótico, pero una vez que sos libre, de todas las limitaciones...es como tener un rayo de sol, calentándote el corazón de nuevo, como si estuvieses naciendo de nuevo, reconociendo nuevas sensaciones, es esa luz que te alumbra entre toda la oscuridad que por fin, dejas atrás.
Se que en el camino de la libertad está esa pequeña cuota de felicidad que llevo tanto tiempo buscando. Me voy a buscarme, a encontrarme y abrazarme. Voy a disfrutarme. No me esperen.
Se que en el camino de la libertad está esa pequeña cuota de felicidad que llevo tanto tiempo buscando. Me voy a buscarme, a encontrarme y abrazarme. Voy a disfrutarme. No me esperen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario