3 de mayo de 2017

Find someone (who cares)

Siempre le dije que deberíamos estar agradecidos, o que él debería estar tan agradecido como yo lo estaba por tenerlo. Es que en este mundo en que nadie sabe entender lo que le pasa al otro, es un evento casi único en la vida cuando encontras a alguien que si lo haga. Valoremos esto que tenemos, le dije, sabiendo que la mayor parte de las personas no sabe apreciar lo que tiene hasta que finalmente lo pierde. Antes de encontrarnos estábamos solos en ese sentido. Ninguno de los dos tenía a alguien con quien hablar de todo, ese tipo de persona que sabes que puede guardar un secreto, que puede escuchar lo que te pasa y encontrarse un poco en esas cosas que decís, con quien puedas compartir sentimientos que te mueven, ya sea a lugares oscuros de tu ser o esos que sólo podes sacar a relucir con esa persona. A veces por tener a esa persona durante mucho tiempo, olvidamos cuan importante es tenerla. Supongo que eso es lo que pasó con nosotros. Vos luchabas por no necesitarme tanto como lo hacías y yo para demostrarte que a veces necesitar no es algo malo. No siempre tenes que elegir el camino cuesta arriba, no tenes que transitar por esas cosas que te duelen solo. A veces sólo tenes que dejarte querer, y luchar contra vos mismo para no resistirte a lo que se siente naturalmente bien. 
Se que nos entendíamos más por esas cosas que nos hicieron daño en la vida, es que los dos ya por ese entonces estábamos por siempre marcados por los acontecimientos que nos sucedieron. Y no se vos, pero no todo era ese dolor, yo también disfrutaba teniendo esas conversaciones de nada. No porque me guste lo vanal, sino porque no importaba hablar del vacío mientras fuera con vos. Pero para que las cosas funcionen, se necesitan dos, y poco a poco descubrí cuan sola estaba. Creí conocer tan bien tu corazón que pense que no había forma de que me lastimaras. Quizás lo que me jodía era sentirme muy bien conmigo misma y segura de lo que hacía para pasar en un breve lapso de tiempo a sentirme tan emocionalmente desgastada que todo parecía ser mi culpa, que por mucho que compartiéramos, la que no tenía que luchar para retenerte era yo. Empecé a sentir que estaba fuera de mis cabales, y ahí, bien lejos de vos y de mí, pude ver con claridad que no pensábamos ni sentíamos lo mismo, quizás soy sólo yo la que cree en esta excepcionalidad de encontrarte con una persona con la que puedas compartirte sin limitaciones y por eso, soy la única que pudo valorarlo mientras lo tuvimos.
Por mucho tiempo me dolió todo, hasta tal punto que dejé de poder decir que era exactamente lo que me hacía sufrir...era todo, eras vos. El hecho de que me doliera así corroboraba el hecho de cuan importante fuiste para mí. Entendí que lo que teníamos era único, pero que a veces no alcanza con la magia propia de lo que sentimos por otra persona. A veces las cosas se tornan tan complicadas e inentendibles que te permitis dejar ir eso que pensaste que nunca ibas a ser capaz de soltar sólo para convencerte de que es lo correcto, confiando en que es lo mejor para ambos aunque lejos esté de sentirse así. Al menos no para mí. 

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