No se por qué duele. Pero la verdad es que eso no es lo que me molesta. Puedo soportar el dolor. Lo que no puedo entender es como es que, sabiéndolo, parecías estar bien, tranquilo, hasta podría decir que desentendido de lo que me pasaba, de cómo me sentía. Cuando preguntabas, te daba igual si era bien o mal, porque siempre había lugar y tiempo para hablar de algo más. Pensé que me conocías un poco mejor. Pero todo estos meses pensé tantas cosas que puede que me haya equivocado, puede que no me conozcas en lo más mínimo, puede que tu sentido de la superficialidad le haya ganado a todo lo demás. Te quería cuando te importaba. O eso pensaba. Porque, pare serte sincera, se siente como si nunca te hubiese importado. A veces hago un esfuerzo porque espero que se trate de algo momentáneo, que en algún punto, voy a encontrarte mirándome y, al menos por un instante, vas a ser mío. Pero todo este terreno me resulta ahora extraño, frío y desamparado. Realmente creí que podía funcionar, que podíamos hacerlo, pero empiezo a pensar que no. Pensé que podía confiar en que no ibas a lastimarme, en que si me pedías que cerrara los ojos, no ibas a guiarme al mismo vacío del que escapé. Y no puedo parar de darle vueltas a esto. Quizás no es tu culpa, quizás sea yo la responsable por creer que haciéndote caso, ibas a tratarme bien, ibas a quererme como yo te quería a vos. Y puede que duela porque estoy en el refilón del precipicio y me doy vuelta sólo para preguntarte por qué, esperando que haya una respuesta que alcance, que cure, que lo valga todo. Pero no puedo hacer otra cosa que cerrarme y sentirme estúpida porque la respuesta nunca llega y no se si debería esperar. ¿Cómo es que no vi todo esto aproximarse?. Ya se, parece que estoy bien pero no lo estoy. Y ya no importa por qué estoy así o por qué no importó cuando tenía que hacerlo. En el medio de la noche, recordándolo todo, me di cuenta de que te pedí demasiado de lo que no podes o no queres dar y simplemente no pudiste evitar romper lo que parecía un increíble rompecabezas, justificando tu crueldad con la sinceridad como antifaz. Duele, pero ya no lloro, no de angustia, no por vos, sino por mí. Por haberte permitido hacerme sentir que no soy suficiente para alguien más cuando sólo debería serlo para mí, y por verte correr, alejándote de mí y en vez de dejarte ir, haber terminado persiguiéndote, persiguiendo un sueño perdido.
18 de marzo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario