1 de febrero de 2014

"...Tengo un dolor inmensurable en el pecho, sospecho que ahora que llegó no se irá aunque se lo ruegue. No quería llegar hasta donde estoy, tengo tan poco control sobre mi cuerpo que esto pasa cada vez más seguido. No es que no me haga cargo de mis decisiones, ni tampoco que las olvido, pero a veces me pregunto si estaba en mi mejor momento cuando hice las cosas que hice, me pregunto si lo pensé o accioné porque necesitaba cambiar de plano, cambiar algo. Es una batalla, lucho por sentir cosas nuevas y termino por descubrir que cuando no hago las cosas porque realmente las quiero de esa forma, se vuelven tan amargas como las anteriores. Tengo que ser fuerte. Me lo digo todas las noches antes de cerrar los ojos y hundirme en sueños profundos y pesados. Ya no me alivia dormir. Algunos días despierto con todo el cansancio guardado de semanas. Me cuesta ir al trabajo para después volver al departamento que parece tan abandonado como mi vida. He perdido las riendas que llevan este carruaje, ya no tengo zapatos, un vestido con brillos, y tampoco hay un príncipe. Supongo que nunca hubo nada de todo eso, pero me bastaba con pensar que algún día tendría una bici, unos lindos zapatos sin marca, un vestido que no odiara y un hombre que me quisiera. Nada muy loco, ni surrealista. Ahora estoy tirada en la cama, afuera llueve, y quisiera salir a la calle, correr aunque sepa que luego tendré que volver. Correr como si pudiera escapar de la pesadilla en que convertí mis días. Todo esto es mi culpa. Estoy sola porque nadie me tolera. Incluso los que me quieren me expulsan de sus vidas. Tengo que ser fuerte, se que las cosas no están bien en casa, y cuando llaman mis papas les digo que estoy bien, que todo lo está, a veces lucho contra las lágrimas, solo eso, para no ser descubierta en mi lecho de mentiras. No puedo perder ese terreno de tranquilidad que recupere, mi casa es lugar seguro, no como antes. Seré fuerte por ellos, porque mis mentiras solo pretenden no agrandar las heridas y los problemas que ellos tienen. Solo quisiera protegerlos, de mi y de todas las cosas malas que pasan. A veces cuando cierro los ojos solo los abrazo a todos, y pronuncio las buenas noches aunque nadie me escuche porque aunque no sepan todo de mí, son lo único que me queda, al final, siempre queda la familia..."


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