"...No se en que punto me di cuenta de que la vida me superó. Creo que cuando te pasan cosas que marcan tu vida de una forma definitiva y que la dividen entre el antes y el después, comprendes que vivir es difícil. Y quien te diga que no es así, es porque realmente no le ha pasado nada trasendental en sus días. Hay cosas que te cambian, que no te dejan opción. Cuando nació mi hermano fue uno de esos momentos, nadie me preguntó si quería que mi hermano tuviese una discapacidad, y tuve que aceptarlo, tuve que hacerlo por mí y por mi familia, y lo quise, lo quiero más que de lo que me quiero a mi misma. Pero luego vinieron los problemas, luego vinieron las internaciones, las operaciones, las agujas en sus brazos, los moretones que le quedaban como recordatorio de todo el episodio hospitalario. Una y otra vez lo mismo, ya no recuerdo cuantas veces ha sido, he perdido la cuenta. Siempre nos dijeron que el no sobreviviría, y parece que uno se puede acostumbrar a que constantemente te lo recuerden, pero la verdad es que cada vez que lo dicen, tiene el mismo gusto agrio. Ya no se si alcanzan las palabras, no se si alcanza con rezarle a algún dios en el que no creo, no se si basta con escribir un libro de lo increíble es tenerlo en mi vida, no se si pedirle que nunca me deje le bastará a su cuerpo para aguantar. Los hermanos se transforman en una parte de uno, y él abarca mucho de mí. Una gran parte de mi teme perderse con él. Y me pido, me suplico ser fuerte, por lo mucho que lo amo, pero a veces, tampoco basta. De una forma u otra, me encuentro llorando sola, en mi habitación, golpeando la pared de impotencia, porque no quiero, no quiero que me deje, no quiero que se vaya, no quiero que me lo quiten. Y más lloro, porque se que mañana no podré hacerlo, frente a mis papás que parecen estar tan erguidos y frotalecidos ante toda esta situación. Sobre todo lo que pasó a lo largo de estos casi 16 años de vida de mi pequeño y adorado hermano. Supongo que demostrar que estan bien es una forma de seguir adelante. Supongo que creen que demostrando que están bien, podrán algún día creerselo. Quisiera ser como ellos, los admiro por su endereza. La que yo siempre pierdo. Soy débil, y me odio por no poder siquiera con esto. No puedo con la vida, no puedo con el trabajo, no puedo con el estudio, no puedo ser fuerte, no puedo estar felíz sin que nada lo arruine, no puedo hacer que las cosas duren, no puedo...no puedo conmigo y tengo que poder con todo esto. Tengo que llevar mi vida a otro plano, tengo que poder, ya no sólo por mi, sino por él. Porque si existe una prueba de la supervivencia, de que siempre se pueden encontrar las ganas de vivir, es él..."
P.D: te quiero tanto hermano, que siento que si te pierdo, si te vas, voy a morirme del dolor. Asique aguantá, por mi, por vos, por la familia, por la vida misma, por favor.

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