7 de mayo de 2012

Verdades inquietantes

Fue una de las tantas salidas con Agustina, mi prima, será la costumbre que tenemos de disfrutar de la noche. Será la costumbre de dejarnos llevar por el alcohol a cualquier rincón del planeta. Con ya varios vasos de vodka en este cuerpo mío, llegamos al boliche, un poco felices, bueno, ya saben, el alcohol puede engañar hasta al mejor mentiroso. Asique entramos, y fuimos a la barra, tomamos un tequila, y las nubes poco a poco se acercaron a nosotras, o mejor dicho, nosotras fuimos hasta ellas. Fue un total de combinación de vodka, tequila, fernet, cerbeza y champagne. Hay partes que no recuerdo. Pero si puedo contarles esta peculiar historia. Ya casi finalizada la noche, después de llorar en un momento y enojarme con Agustina en otro, se me acerco un chico. Veintidos años, castaño sus ojos y su pelo, canchero, con su campera de cuero que me estuvo mirando desde la mitad de la noche intentando sacarme a bailar. Me toma la mano y me dice que quiere conocerme. Me negué, segura de lo que decía, entonces me miró a los ojos y me dice: "yo se que tipo de chica sos". Estaba seguro de que me conocía, de que era predecible y me reí en su cara nerviosa. Le dije que tenía novio (tipica palabrería de una chica cuando no quiere bailar con alguien) y me dijo, no te creo, y le dije que no estaba de novia oficialmente pero estaba enganchada con alguien. Se rió, me sujetó la cintura fuerte y mirandome a los ojos me dijo que él sabía como era la historia, que el otro chico estaba con otra, que era la segunda, aseguró que yo merecía más que eso, que merecía ser cuidada, merecía tener a alguien que me respetara como tal. Me quedé con mis ojos abiertos, un poco atónita por sus palabras que parecían entender de mi vida más que yo. SIgió hablando de ese chico que no era para mí, que era sólo un estúpido que no tenía los huevos para estar conmigo. Lo besé, quizás para agradecerle sus palabras o quizás para no olvidarme de las verdades que salieron de su boca. Cuando lo solté me dijo que quería salir conmigo, que él iba a cuidarme, le sonreí, quería llorar más que sonreír, fue una de esas sonrisas que expresan tristeza. Siempre supe como eran las cosas, pero creo que un tramo perdí el hilo y me quedé pasmada por las palabras de -A que siempre sabe como convencerme, como redoblar la apuesta como si fuese sólo eso, un objeto, un fin que cuando se cumple, se termina. Le pedí a este chico, a este extraño que me dejara sola, casi sin fuerzas intenté soltarme de sus brazos que estaban confiados en mí. Le dije que él iba a encontrar a una chica que lo quisiera, que lo valorara, que yo no era esa chica. Se negó un rato más y después me dejó ir, consternado, afligido, me soltó. Y me acerqué a mi prima que estaba sentada, y respolé porque nunca un hombre que me conociera bien me diría que todas esas cosas que él me dijo, que un extraño, en un boliche de costanera de animó a decirme sin titubiar. Ahora, estoy confundida, creo que por mi bien debería dejar a -A, quizás, si merezca algo mejor. A alguien que me quiera con todas las letras del abecedario.

2 comentarios:

  1. Esas cosas que pasan, son increibles, ese chico, sea quien sea, es especial. Claro que quizas no sea para vos, pero quizas tenia que aparecer y decirte todo eso para que arrancaras, para que te dieras cuenta o simplemente te pusieras a pensar de otra forma...
    Hace mucho que no pasaba por aca, habia dejado este mundo... Pero estoy de vuelta, para bien o para mal...
    Un beso!
    *El blog que uso es /prayformuses :)

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  2. A veces la vida nos sorprende, cuando menos lo esperamos, y pone las palabras justas en la boca de un extraño, que al ser escuchado y ser sólo objetivas (por la falta de afecto al extraño) hacen eco en nuestra mente y no se van nunca más. Hoy la vida te hablo. Suerte.

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