
Supuse que la vida estaba empezando a brillar un poco. El dolor había dejado de ser amargo, había dejado de punzarme el corazón y rasgarme el alma. En un lapso muy corto de segundos la gente había desaparecido. Derepente todo parecía ser un verdadero abismo del que no tenía ganas de correr. Derepente no sabía si valía la pena seguir corriendo a semejante ritmo. Decidí parar.
Decidí que ese dolor parara y con él, el tiempo mismo.
Decidí que ese dolor parara y con él, el tiempo mismo.
Un besote Mai... cuidate mucho.
ResponderEliminarFUERZAS Y SUERTE, las debés necesitar.
Juani.
me gusto mucho tu blog!
ResponderEliminaruna entrada genial
te sigo^^
Si decides decir NO, adelante!!!
ResponderEliminarbesotes de esta peke.
pd. te espero por mi rincon con una taza de cafe caliente, siempre que quieras...