
"Ya se que se nota que me creció la nariz, se que tu confianza todo este tiempo estuvo debilitándose, probablemente porque todas las mentiras que te dije sólo pudieron volverse más profundas y pantanosas, es fácil empezar pero difícil parar. Y se que era tiempo de decir la verdad, porque aprendí mi lección y creo que te lo debía. De pronto sólo pude mentir y engañarte y mentir un poco más. Pero si te hace sentir mejor, después de hacerlo no pude encontrar la razón por lo que lo hice. Tengo que admitir que fui un poco inmaduro jugando con tu corazón como si tuviese el instinto de un depredador. Todo este tiempo controlé lo que se sabía y no se sabía de mí, porque puedo, fue como escribir un libro y ser autor y editor al mismo tiempo, pero con el tiempo olvidé también cual era mi firma, que era lo que me hacía distinto. Supongo que por eso te pedí perdón, por lo que te hice, pensando que vos me estabas haciendo lo mismo. Y cuando me preguntaste que iba a hacer cuando quedara expuesto, cuando vieras quien realmente soy y todo lo que en verdad somos, pidiéndome que al menos intente, que haga el esfuerzo de serle sincero. No supe que decirte porque detrás de cada omisión hubo una acción y eso llevó a otra cosa y así infinitamente, pero ya no había vuelta atrás, llegué hasta donde estoy y ya no se quien soy, ni qué es lo que me hace ser de esta forma. Me dijiste que tenías que irte, que ya no soportabas el dolor, que este amor ya no es lo mismo que solía ser, y se que aunque no lo diga no puede dejar de pensar de todas las cosas que hice para manejarla, para hacer que se quede, para que su cabeza enloqueciera entre las mentiras y los juegos que de pronto me resultaban placenteros porque ella seguía ahí, cada día, cada noche, para escucharme y hablar hasta de lo insignificante. Dice que se siente como una estúpida, por esperar y finalmente, tener que irse en el último tren, como si no tuviese otra opción, porque quizás no la hay. La veo luchar internamente, intenta sostener lo que dice pero sabe que lo que siente por mí no podría cambiar, y yo lo se porque después de todo lo que hice, sigue en el mismo lugar. Quiero disculparme, por las cosas que hice y en quien me convertí, por haber creído que esto se trataba de una guerra que a fin de cuentas, ni ella ni yo estamos dispuestos a pelear pero ya lo hice una vez, y se que ya no alcanza. Estaba cegado y realmente no sabía lo que estaba haciendo, pero por algún motivo me lo guardo porque el orgullo me obnubila y de cualquier forma, se que si algún día la merecí, después de todo lo que pasó, eso ya no es así. La veo dudar, pero la incito a que lo haga y finalmente, decide dejarlo todo como está, supongo que ella sabe mejor, porque cuando me pregunta si debería quedarse, yo ya no se hacer o que decir, porque en el fondo, quizás nunca estuve dispuesto a abrir la puerta de mi vida como ella lo estaba. Me dice que nunca podría haber abierto una puerta, porque todas estaban cerradas con llave desde adentro, desde mi lado, porque nunca le di si quiera la oportunidad de intentar. Caigo en la cuenta de que todo se reduce a esto, a haber estado mintiéndole aunque le dije que era la mujer con la que estaría, la que quería y la única que me hacía sentir como si todo lo pudiese compartir. No me detuve, y siempre fui un poco más allá, esperando que se fuera, que me dejara, porque puede que nunca me haya sentido preparado para admitir que lo sentía así y en eso encontré la justificación para hacerme de tiempo, de aplazar lo que inevitablemente sucedería si no la dejaba entrar a mi vida. Hice todas estas cosas que no pude admitir, que no dije, y las oculté esperando que no significara nada, que simplemente murieran, pero ya no me reconozco, no se quien soy ni quien era antes de empezar. "
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