"A veces das tanto de vos, que te olvidas que también es lindo, esta bien y mereces recibir". Eso me explicó mi psicólogo. Se llama reciprocidad. Es una palabra que implementé hace poco, no porque no la conociera pero realmente no creía que fuera tan importante. Lo es, más de lo que parece. Si no fuese por la reciprocidad, estoy segura, ningún tipo de relación funcionaría. Todos estamos esperando algo de alguien. Aunque sea un gesto mínimo, una palabra, una sonrisa, algo que diga algo. Creo que por mucho tiempo me coloqué en una posición en la que no me creía suficiente como para percibir ningún tipo de gesto de nadie. Pensaba que, de poder elegir, nadie querría quererme o demostrar algún tipo de afecto hacia mí. Ya se, es la falta de autoestima. No me sorprende. Por eso es que esta palabra cambió todo, porque me recuerda que está bien esperar que alguien te quiera o que lo haga cuando menos lo esperas. Será que últimamente estoy más perceptiva cuando alguien de la nada se ofrece a ayudarme, hace algo por mí sin obligación de por medio o cuando dicen algo porque lo sienten, no por conveniencia o para quedar bien. Nunca fui de pedir, porque a veces prefiero la falta a la abundancia de esa falsedad que le agrega más vacío al vacío mismo. A veces pierdo consciencia de que soy una mujer fuerte, y dejo ver mis debilidades. Hay personas que pueden verme, que me calan tan hondo que les dejo hacer lo que quieren conmigo. Los dejo jugar con armas de juguete pensando que no van a lastimarme, los dejo volverme ordinaria porque me convenzo de que es el costo que hay que pagar para formar parte de algo. Y entonces me siento menos, ocupo lugares que no me pertenecen, estoy con personas que no me merecen, doy de mi para que me devuelvan con una cachetada, digo lo que siento para no sentir que siento sola aunque sea eso lo que hago. Pero todas esos detalles, que para algunos son sólo eso, detalles, hacen a cada persona. No quiero ser ordinaria por elección. Encuentro que todos estamos fallados, pero son esas fallas las que nos hacen extraordinariamente únicos. Será por eso que me cuesta tanto lastimar a los demás, será por eso que sólo cuando me lastiman me veo obligada a hacerme de coraza y defenderme para que algo de mi pueda sobrevivir. Porque cuando no hay reciprocidad, no hay nada. Y la nada, lastima a tal punto de que, cuando empezas a sentirla ahogarte, no hay palabras que puedan quitar lo que se dijo o rellenar el silencio de lo que se calló.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lifesaver (gone wrong)
Por momentos olvido que sucedimos, que él sucedió. Por momentos, me convenzo a mí misma de que hace años no se qué es de su vida, que sobrev...
-
De repente me vi envuelta en tus palabras , con las que me mentiste, con las que engañaste a mi corazón. Lo llenaste de expectativas, de men...
-
Talibana, camicace. Así me apodo mamá. En una conversación medio extraña, me etiqueto de otra manera que no fuese "gordita, rellenita,...
-
Intento cambiar. Entender, entenderlos, entenderme. Porque me cuesta hacerme saber que lo que me esta haciendo bien, me esta consumiendo po...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
No se como explicar lo que siento. Creo ya no siento más y eso sólo me genera dolor. Como siempre. Estoy rota y no encuentro 'la gotita...

No hay comentarios:
Publicar un comentario